Una ruta por el Matarranya: El Parrizal (Beceite) y Valderrobles

Hoy propongo la ruta de El Parrizal, en el parque natural de Tortosa-Beceite. Una  excursión perfecta para hacerla con niños porque es bastante corta (hora y media aprox, solo ida) y no tiene apenas dificultad, salvo algún tramo en el que el río Matarranya desparece bajo enormes bloques de piedras, bastante resbaladizas cuando están húmedas. Su principal atractivo son los estanques y pozas que forma el río antes de encajonarse en el desfiladero, con paredes de caliza que alcanzan los 60 metros.

Al Parrizal se llega desde el pueblo de Beceite (a dos horas y media de Teruel, y poco más desde Valencia). Una vez allí, seguimos las indicaciones que nos llevan por una pista de seis kilómetros hasta el Pla de la Mina, donde dejaremos el coche junto a la zona de merenderos. Al poco de comenzar la ruta, llegaremos a una poza de color verde azulado, que cruzamos aprovechando las pasarelas de madera que bordean el cauce del río.

Lo de las pasarelas no solo tiene su  encanto (y resulta práctico para no mojarse los pies), sino que se hace imprescindible a medida que el río se encañona. Para mayor seguridad, en las zonas más difíciles encontraremos una soga anclada en la pared rocosa. Viene muy bien para no despistarse mientras miras los peces, tan felices, en las pozas de aguas transparentes.

 

Después de atravesar una zona de cascadas sobre enormes bloques de piedra (El Tormo), el cañón va ganando altura y vemos alzarse sobre nuestras cabezas unas afiladas agujas de caliza a las que llaman “gubies”.

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La senda se separa pocos metros del río y avanza por un precioso bosque de carrascas y pinos para terminar en el punto en el que las paredes del cañón casi se unen. Es la zona de Los Estrechos, que podemos recorrer a pie siempre que el  río baje seco.

Como complemento cultural de la jornada, os propongo visitar el pueblo de Valderrobles, con su señorial entrada por el puente de piedra. Vale la pena recorrer sus callejuelas empedradas y entretenerse en las fachadas del ayuntamiento y de la Fonda La Plaza. Después hay que subir a la Iglesia de Santa María la Mayor, con su precioso rosetón, y disfrutar de las vistas desde la explanada del Castillo.

Llegando a Vaderrobles con el Portal de San Roque al fondo
Portada de la iglesia de Santa María, con su precioso rosetón

 

Valderrobles, y en general toda la comarca del Matarranya, cuentan con buenos establecimientos rurales en los que comer y alojarse. Entre ellos, os recomiendo La Alqueria http://www.lalqueria.net/  en el pequeño pueblo de Rafales. Se trata de una casa antigua rehabilitada con la fachada de un color azul brumoso que se repite también en otros pueblos de la comarca. Destaca en la cocina Clara, que trata con creatividad y delicadeza los productos de la tierra (insuperable el cordero en cocción lenta a baja temperatura, por no hablar de la sopa de boletus cubierta de hojaldre, y de los postres…!!!). Todo acompañado por una cuidadosa selección de vinos. Si os alojáis allí, disfrutareis también de las croquetas recién hechas para el desayuno, y de la abundante y exquisita repostería casera.

Y cierro aquí esta pequeña incursión en el Matarranya. Habrán otras, pues la comarca y sus pueblos lo merecen. Es un lujo pasear por sus calles tranquilas con casas blancas y azules, mientras el maíz puesto a secar decora de amarillo los balcones. Son pueblos auténticos: tan aragoneses, tan dignos.

 
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